LITERATURA, SOCIEDAD E IDEOLOGIA

Publicado en por jose reinel rojas




La sociedad siempre ha estado presente en laliteratura precisamente por la posibilidad de estas interacciones y convergencias entre texto y lector. El texto se entiende así como el depósito de claves que se le ofrecen al lector para su juego interpretativos las obras literarias desde el mismo comienzo de la humanidad ha sido utilizada para desarrollar sus historias, ficciones, miedos, alegrias etc.
a continuacion me permito hacer un pequeño analisis de la obra Otelo de William Shakespeare

lugar del relato
- castillo en venecia: sus calles, salas del castillo, sala del consejo - jardin - esplanada - plaza dormitorio
- puerto ubicado en la isla de chipre

Valores:

Amor, amistad, justicia, lealtad

Antivalores:

Traición, celos, envidia


Personajes principales:

Dux de Venecia: El jefe de Venecia tenía en alta estima a Otelo.

Yago: Alférez de Otelo (mas malo que la carne en vigilia)

Otelo: Militar de origen moro al servicio de Venecia (el héroe de la historia pobre por dejarse llevar por los sentimientos)

Montero: Jefe de Chipre antes de llegar Otelo (este es mero personaje de relleno victima de la borrachera de Casio)

Casio: Teniente del moro (Le llueve sobre mojado en casi toda la obra al final le va bien)

Rodrigo: Caballero veneciano (Yago se lo manipulo a su antojo haciéndole creer que Desdémona le regresaría el sentimiento)

Ludovico: Primo de Desdémona (Si no hubiera encontrado las cartas de Rodrigo Yago se hubiera ido con la suya)

Brabancio: Padre de Desdémona y senador (Además de racista no hay mucho que decir de el)

Emilia: Esposa de Yago (Esta pobre sin tener vela en el entierro le va como en feria, pero siempre fiel a la justicia y su señora)

Blanca: Amante de Casio

Otelo es sin duda una de las obras maestras de William Shakespeare. El argumento es el siguiente: Otelo, general moro del ejercito veneciano se casa con Desdemona, la hija de un notable del pueblo. Él debe partir a la guerra a la isla de Chipre, y Desdémona le acompaña. Antes de llegar alli, el ejercito turco se retira de la batalla por una imprevista tormenta en el mar que diezma buena parte de su flota. Una vez en Chipre, Yago, lugarteniente de Otelo, le insinua que su mujer es infiel con un oficial, para de esta forma expulsasen a Otelo del ejército, el oficial muera y él se convierta en general.
Una de las cosas que destaco de esta obra son los constantes e interesantes monólogos de Yago, en los que expone su plan, así como sospechas infundadas pueden cambiar a un hombre honesto y tranquilo en violento e irascible.
Recomiendo absolutamente su lectura no sólo por ser un clásico universal sino por la gran belleza de la obra y por las interesantes conclusiones a las que uno llega tras leerlo.

Tras este trepidante principio, la trama se va complicando y Yago con sus malas artes y solo movido por las ganas de venganza intenta que los celos, ese poderoso enemigo del amor, acaben por minar a Othelo, el cual pasa del amor, al odio por su amada Desdémona, y por su mano derecha Cassino...

Como en toda o casi todo obra shakesperiana, la tragedia va de la mano del ingenio del autor, celos, odio, humor, venganza, amor, drama..., creo que sin duda ninguna obra ha recogido todos los registros del ser humano con tanta maestría

FRAGMENTO DE LA OBRA
"IAGO.- ¡Oh! Estad tranquilo, señor. Le sirvo para tomar sobre él mi desquite. No todos podemos ser amos, ni todos los amos estar fielmente servidos. Encontraréis más de uno de esos bribones, obediente y de rodillas flexibles, que, prendado de su obsequiosa esclavitud, emplea su tiempo muy a la manera del burro de su amo, por el forraje no más, y cuando envejece, queda cesante. ¡Azotadme a esos honrados lacayos! Hay otros que, observando escrupulosamente las formas y visajes de la obediencia y ataviando la fisonomía del respeto, guardan sus corazones a su servicio, no dan a sus señores sino la apariencia de su celo, los utilizan para sus negocios, y cuando han forrado sus vestidos, se rinden homenaje a sí propios. Estos camaradas tienen cierta inteligencia, y a semejante categoría confieso pertenecer. Porque, señor, tan verdad como sois Rodrigo, que a ser yo el moro, no quisiera ser Iago. Al servirlo, soy yo quien me sirvo. El cielo me es testigo; no tengo al moro ni respeto ni obediencia; pero se lo aparento así para llegar a mis fines particulares. Porque cuando mis actos exteriores dejen percibir las inclinaciones nativas y la verdadera figura de mi corazón bajo sus demostraciones de deferencia, poco tiempo transcurrirá sin que lleve mi corazón sobre mi manga para darlo a picotear a las cornejas. ¡No soy lo que parezco!"

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